
Aproximadamente en 1990 llegó a mis manos un libro llamado "Escritos Políticos 1914/1932" (POLITIK DES GEWISSENS. DIE POLITISCHEN SCHRIFTEN 1914-1932) de Hermann Hesse (Barcelona, Bruguera, 1978).
A pesar de todos los cambios en mi vida en esos años, de trabajo, de vivienda, de vida, siempre he conservado este libro y en temporadas de alejamiento lo leo en noches lluviosas o quietas, con sinfonía de grillos, ya sea en Santiago, Portón, o donde sea.
Comparto con ustedes un extracto
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Yang Chu, un sabio chino que quizá fuera coetáneo de Lao Tse y es más antiguo que el Buda hindú, dijo en cierta ocasión que el hombre podía actuar frente a la vida como señor o como esclavo, y a continuación encontramos lo siguiente:
De las cuatro dependencias
Cuatro cosas son aquellas de que la mayoría de hombres dependen y que desean con exceso: larga vida, fama, categoría y títulos, y dinero y bienes.
El deseo permanente de estas cuatro cosas es la causa de que los hombres teman a los demonios, de que se teman entre ellos, de que tengan miedo de los poderosos y de los castigos. En ese temor y en esta dependencia cuádruple se basa todo Estado.
Las personas que sucumbren a estas cuatro dependencias, viven como locos. Tanto da que se las mate o que se las deje vivir: el destino les llega desde fuera.
Quien, en cambio, ame a su destino y sepa que forma una sola unidad con él, ¿para qué ha de ansiar larga vida, fama, categoría y riquezas?
Personas como éstas llevan la paz dentro de sí. Nada en el mundo es capaz de amedrentarlas, y en nada verán al enemigo, porque su destino reside en su propio interior.
(De Neue Zürcher Zeitung, del 25 de diciembre de 1921.)



